Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

Ahogados en un mar de información

bigstock-Help-needed-Drowning-man-s-ha-41740057.sm_

Es maravillosa la Era en la que vivimos donde, gracias a la tecnología, hoy más que nunca tenemos acceso a una cantidad abrumadora de información y entretenimiento todo en la palma de nuestra mano y a un click de distancia. Esta ventaja que tenemos frente a viejas generaciones la deberíamos de utilizar para buscar y almacenar información relevante en el cerebro y no llenarlo de entretenimiento barato y desentendernos de la realidad mientras los gobernantes nos secuestran el país. Analizando las sociedades Latinoamericanas es imposible no ver las paralelas con la famosa novela de Aldous Huxley, “Brave New World”.

Huxley pintaba un mundo donde el Estado no tenía la necesidad de censurar libros para privarnos de información ya que a nadie le interesaba leerlos. Esto se puede observar en la sociedad actual que, mientras se sumerge en telenovelas, series, películas y “feeds” de redes sociales, el Estado hace con ellos lo que le dé la gana. Basta con ver los ratings de los programas más vistos en la región, donde se encuentran programas como “El Chinamo” en Costa Rica o “La Rosa de Guadalupe” en México.

Huxley también profetizó que en el mundo iba a existir demasiada información lamentablemente superflua o reducida a entretenimiento “barato”. Temía que las noticias y datos relevantes estuvieran escondidos a plena vista en un vasto mar de contenido, como lo vivimos hoy en día, donde no hay escándalo que no sea sustituido después de dos semanas y el enfoque general es a aquellos temas que sean más escandalosos, de ahí la triste connotación de la palabra “mediático”. 

“Brave New World” es un libro que se publicó por primera vez en el año 1932, pretendía ser un llamado a despertar como sociedad y no una fucking guía de cómo convertirnos en el futuro.  Es fácil ver cómo cada vez que hay pagos de aguinaldo, festivales, corridas de toros, finales de fútbol, vacaciones, celebraciones de año nuevo, y ni se diga el Mundial de fútbol, los gobernantes se benefician por dichas distracciones y aprovechan la oportunidad para impulsar medidas que de otra manera generarían una oposición feroz.

Suscríbase a nuestro Newsletter: