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Obsesión con impuestos

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Las últimas semanas y las varias conferencias de la Presidencia nos han dejado más claro que nunca que la clase gobernante trabaja solo para servirse a sí misma y no al pueblo que pretende representar y defender. Ante una realidad tan preocupante, con una gran cantidad de costarricenses que han dejado de recibir ingresos y un déficit fiscal cada vez más profundo, la respuesta del Gobierno es verdaderamente desalentadora. Pretender pasar más impuestos cuando incontables familias han recibido un fuerte golpe económico es comparable a darle una patada en la cara al amigo que pide que lo levanten. 

Queda claro que la gran mayoría de costarricenses ven de manera negativa cualquier intención prematura de aumento de impuestos. Sin embargo, la realidad es un tanto confusa y la falta de coherencia y cohesión del Gobierno no dejan un panorama claro. Basta con mirar los ejemplos del “impuesto solidario” y la regla fiscal para entender las extrañas contradicciones de la actual administración. 

Desorden en Casa Presidencial

Por un lado, el Ministerio de Haciendo propone un nuevo impuesto a aquellos salarios que superen los 500 mil colones solo para luego ser desmentido por el presidente, quien después replanteó la propuesta para aquellos ingresos mayores de 1 millón. Por otro lado, ver como el Gobierno tambalea con la regla fiscal es sin duda alguna desconcertante. Primero, el presidente afirma que “La Regla Fiscal debe aplicarse en toda su extensión. Por eso es ley de la República.” y semanas después pide levantar la misma para ciertas instituciones. Adicionalmente, a pesar de que el mandatario Alvarado y su Ministro de Hacienda se opusieran a levantar la regla fiscal para las municipalidades, la fracción legislativa de su propio partido apoyó un proyecto de ley que pretende exonerar a los gobiernos locales de la misma. Finalmente, aún cuando el presidente planteó la posibilidad de “sobretasas temporales”, su Ministro de Presidencia declaró la misma semana que no hay ningún plan de impuestos nuevos. Si todo esto resulta extremadamente confuso, es porque lo es y el caos en Zapote no es para nada reconfortante.

Crisis desigual

A todo esto se le suma la gran desigualdad que se vive en el país. Mientras varios trabajadores y comerciantes se ven obligados a permanecer en casa, incapaces de laborar o recibir ingresos, la realidad del sector público es muy distinta. Muchos de estos funcionarios se encuentran en sus hogares sin trabajar y a pesar de esto reciben la totalidad de sus ingresos. Claramente la culpa no es de ellos y queda claro que de poder ir al trabajar, lo harían, pero tampoco se puede negar el hecho de que son una clase protegida.

Falta de rumbo

Asimismo, resulta muy difícil ver que la administración Alvarado aún no tenga propuestas claras y efectivas en cuanto a la reactivación económica. Cuando previo a la crisis actual nos encontrábamos en una situación preocupante con gran necesidad de acción, ahora que sin duda entramos a una crisis es realmente preocupante la falta de un plan comprensivo y sustancioso para rescatar la economía nacional. Pretender que la reciente propuesta de legalizar el cannabis industrial y la reducción de un 10% en el salario del presidente van a reactivar la economía es pecar de ignorante. 

Todo esto no quiere decir que la oposición a más impuestos es permanente, pero previo a plantear quitarles más dinero a los costarricenses se deben introducir políticas necesarias como la reducción del gasto y burocracia, la apertura de ciertos mercados y demás. Si el Gobierno pretende aumentar la carga fiscal de los costarricenses debe por lo menos intentarlo después de tomar medidas drásticas para reformar el Estado costarricense. 

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