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Repensando la energía nuclear

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Artículo de opinión

Este artículo representa la opinión de su autor y no necesariamente la posición editorial de SOMA CR.

Cuando la mayoría de la gente escucha hablar de energía nuclear, automáticamente asocian la idea con eventos como los accidentes nucleares en Chernóbil y Fukushima, o hasta los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, y descartan la idea de energía nuclear como una idea ambiciosa pero fallida del pasado. Esta fuente de energía, la cual consiste en crear calor al fisionar átomos de uranio-235, es considera por muchos como peligrosa y sucia, por lo que se les da más confianza a fuentes renovables, o hasta las convencionales. Sin embargo, la realidad de la energía nuclear es muy diferente, ya que podría ser la solución para un sector energético más seguro y completamente limpio.

Ha habido tres accidentes nucleares en la historia: el de Three Mile Island en 1979 en Pennsylvania, EE. UU., el de Chernóbil en 1986, en Ucrania, que en el momento formaba parte de la URSS, y el de Fukushima en 2011 en Japón. De estos, únicamente la ciudad de Chernóbil tuvo que ser evacuada permanentemente, ya que un irresponsable diseño de reactor nuclear soviético sin medidas de seguridad hizo que la radiación se esparciera por la ciudad. En el primero, nadie falleció como resultado directo del accidente, y hasta el día de hoy, no se ha reportado ningún caso de alguien muriendo por los efectos de la radiación, y en Fukushima nadie murió en el accidente, y a la fecha, solo ha muerto un paciente de cáncer que puede ser directamente relacionado con la radiación. El accidente de Chernóbil fue de lejos el más catastrófico, pero aún así solo 31 personas murieron como resultado inmediato del accidente, y según un estimado de 2005 de la ONU, podrían llegar a morir hasta 4000 por los efectos a largo plazo de la radiación. Esto lo hace la fuente de energía más segura que hay, ya que es la que menos muertes causa por cada unidad de energía producida, incluyendo las fuentes renovables. Aquí hay una gráfica que representa las muertes causadas por cada TWh producido por cada fuente de energía:

La comunidad científica mundial está convencida de que el cambio climático es una amenaza a la humanidad causada principalmente por emisiones de dióxido de carbono (CO2), por lo que muchos gobiernos han mostrado ambiciones por descarbonizar sus economías. El sector de energía es responsable por alrededor de un tercio de las emisiones de carbono, resultando en un alto crecimiento en el sector de energías renovables. Sin embargo, estas fuentes no son tan eficientes, limpias y seguras como aparentan. Los páneles solares producen electricidad de una manera ineficiente un promedio de 30% del día, y tienen una vida útil de aproximadamente 20-25 años, en cuanto se tienen que desechar, contaminando el ecosistema con grandes cantidades de concreto, vidrio, y metales tóxicos como el cadmio y el plomo. Las turbinas eólicas también son sumamente ineficientes, por lo que necesitan cantidades masivas de material y terreno para construir, y no son una fuente constante, ya que no siempre hay viento. Las represas hidroeléctricas son la fuente más eficiente de energía renovable, dado su enorme tamaño y el hecho de que cuentan con un flujo constante de energía, habilitándolas a proveer energía las 24 horas del día. Sin embargo, estas vienen con el costo de un lago artificial y una turbina que interrumpe el flujo del río, causándole serios problemas al ecosistema; esto sin mencionar el riesgo de que la represa colapse, causando inundaciones catastróficas. La energía nuclear, en cambio, aunque no sea renovable, es capaz de producir enormes cantidades de energía con una cantidad muy pequeña de uranio sin producir ni un gramo de CO2. De hecho, una sola ‘pastilla’ de uranio de aproximadamente 1cm3 produce la misma cantidad de energía que una tonelada de carbón, 564 litros de petróleo o 481m3 de gas natural, y un reactor tiene capacidad de contener miles de estas ‘pastillas’.

Como todo, la energía nuclear también tiene su lado negativo, el cual se ve principalmente en el asunto del desecho nuclear. Cuando ya fue utilizado el uranio, se convierte en una mezcla sumamente radioactiva de varios químicos. Este desecho permanece radioactivo por más de 10000 años, por lo que hay que contenerlo todo en cápsulas especiales que son almacenadas lejos de poblaciones, generalmente profundo bajo tierra. Las fuentes renovables no tienen este problema, ya que su fuente de energía es una ocurrencia natural, como un río, luz solar o viento. Sin embargo, las fuentes renovables todavía no están suficientemente avanzadas como para reemplazar las fuentes convencionales como el carbón, el gas natural o el petróleo y sus masivas capacidades de producción eléctrica. Al ver el ejemplo de Francia, quien produce más de 70% de su energía de forma nuclear, es notable que producen únicamente 2kg de desecho nuclear por persona al año, los cuales son todos almacenados de manera segura; mientras tanto, EE. UU., que produce cerca de 33% de su energía con carbón, produce cerca de 9kg de desecho por persona al día. Este es un desecho que se esparce a través del viento o cuerpos de agua, causando no solo cambio climático con un alto contenido de CO2, pero también ensuciando el ecosistema y exponiendo a las poblaciones cercanas a altos riesgos de desarrollar varias enfermedades, incluyendo varios tipos de cáncer.

¿Serviría la energía nuclear en Costa Rica?

Costa Rica es un país relativamente subdesarrollado, por lo que el consumo energético per cápita es bajo. También es un país que cuenta con abundancia de recursos naturales como ríos, montañas, volcanes y abundante luz solar, por lo que a través de un sistema de energía nacionalizado como lo es el ICE, Costa Rica ha logrado producir casi 100% de su energía de fuentes limpias sin tener que usar nuclear. Por estas razones, la energía nuclear no aparenta ser necesaria ni viable en el país. 

Esta es una energía sumamente poderosa y cara, por lo que no es apta para países subdesarrollados, sino que es apta para países que no solo producen cantidades masivas de emisiones de carbono, pero tienen los recursos para hacer una inversión de miles de millones de dólares que no va a producir ganancia por 15-20 años. Al largo plazo, sin embargo, esta fuente de energía es más viable económicamente que cualquier fuente convencional, ya que requiere poco combustible. Los países que muestran más ambiciones a obtener una economía descarbonizada tienen dos opciones, invertir exorbitantes cantidades de recursos en energías renovables, como lo hizo Alemania para producir cerca de 52% de su energía limpiamente, o invertir en una combinación de nuclear y renovables, como lo hizo Francia, quien produce más de 90% de su energía sin emisiones de carbono. Aún así, la electricidad en Francia es 41% más barata que la electricidad en Alemania.

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