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El FEES: un privilegio impagable

Mural de Generales. Girasol

Artículo de opinión

Este artículo representa la opinión de su autor y no necesariamente la posición editorial de SOMA CR.

Se aprobó hace dos semanas el informe legislativo sobre el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) rendido por una comisión especial de la Asamblea Legislativa.

La comisión fue creada para analizar el problema del exorbitante gasto de las universidades públicas. De inmediato las cúpulas universitarias y el resto de la izquierda atacaron el informe. Aducen que es el inicio de la «privatización» de la educación universitaria.

El FEES

El ritmo de crecimiento del FEES es insostenible. En promedio el FEES creció un 8,91% cada año entre el 2008 y el 2018. Lo cual implica un aumento mucho más alto que la inflación promedio para esos años. (1

Para este año fiscal el FEES alcanzó la astronómica suma de ₡512.781,51 millones, es decir, aproximadamente $900 millones de dólares. (2)  

Y desde el año 2015 hasta la fecha el FEES ha aumentado en un 20%. (3) Lo que significa que las universidades han gastado a manos llenas, mientras el resto del gobierno ha enfrentado un grave problema fiscal. (4

Los salarios

Tomemos como ejemplo a la Universidad de Costa Rica (UCR), que es la universidad más grande del país. Pues únicamente su planilla de casi 10 mil empleados nos cuesta 400 millones de dólares al año. (5)

Para poner en contexto esta cifra examinemos el presupuesto del Ministerio de Seguridad Pública para el 2020, que es de 476 millones de dólares. (6

Esto significa que la planilla de una sola universidad nos cuesta aproximadamente todo el presupuesto de un ministerio, que debe resguardar a todo el territorio nacional, durante los 12 meses del año, siete días a la semana y las 24 horas del día.

Gastos insostenibles

Además, el cuerpo de burócratas de la UCR recibe todavía un aumento del 3,75% de «anualidad» sobre su salario bruto -, antes recibían un 5,5% al año. (7)

Ciertamente disminuyó en años recientes, sin embargo, continúa siendo un aumento; no un recorte del gasto que se esfuma en sueldos exorbitantes. 

Ya sabemos que todo este gasto es impagable. Así lo confesó el propio rector de la UCR en octubre pasado, cuando admitió ante la comisión, que las «anualidades» que reciben los miles de empleados de la UCR son insostenibles. (8)

En esta semana las autoridades de la UCR tomaron la decisión de pagar la anualidad como el resto del sector público, con un 1.94% sobre el salario base. Es decir, el gasto seguirá aumentando en lugar de hacer un ajuste basado solamente en el nivel de inflación. (9

La situación con la Universidad Nacional (UNA) es igualmente seria. Ya que para cumplir con el aumento en el pago de salarios y pluses, la UNA tendrá que tomar el dinero de montos subejecutados (no gastados) en su año fiscal. (10)

En conjunto todas las universidades cuentan con una frondosa burocracia de 17 mil empleados que es imposible seguir pagando. 

Solo el costo de estas «anualidades», «pluses», pagos por «zonaje», «bonificaciones» y el resto de los 43 privilegios que extraen del pagador de impuestos, consumen un 25% de todo el presupuesto del FEES. (11)

Una élite

Pero más allá de los números, es moralmente incorrecto que una élite de «académicos» e «intelectuales» succionen la riqueza ajena en nombre de la educación.

En especial cuando esa educación universitaria la recibe un exclusivo grupo de estudiantes que mayoritariamente pertenecen a los estratos de mayor ingreso. (12

Esto significa que nos obligan a pagar la educación de personas que bien podrían costearse por si mismos una carrera universitaria. Esto no solo es un abuso, es además indignante.

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