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La necesidad de un nuevo liderazgo

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Artículo de opinión

Este artículo representa la opinión de su autor y no necesariamente la posición editorial de SOMA CR.

Los temas en Costa Rica a finales del 2020 son: el PIB, el Presupuesto, la negociación con el FMI, lo mal que va el gobierno; aunque la mayoría de la población no entiende nada, o casi nada de esos temas. Leemos mucha crítica, pero muy poca propuesta. Algunos canales de TV, emisoras de radio, periódicos, y medios de comunicación digital le tiran durísimo al gobierno, pero carecen de propuestas serías y contundentes, piden que se haga algo, pero nadie o casi nadie propone. Salvo algunas excepciones muy puntuales.

Y mientras la discusión crece, en el congreso se aprueba todo lo que el gobierno pide, y la población siente que los amagos de oposición no van a llegar a nada porque al final, nuevamente, le van a dar el sí a todo. La gente ya no cree en la clase política, no hay un liderazgo claro y existe una sensación de que se busca proteger más los intereses partidarios o de grupos de presión que los intereses del país.

Pareciera que los 47 diputados que no son del PAC no han sabido leer los números que tienen en la Asamblea, cuando en realidad es muy simple. El PAC no es mayoría. El millón trescientos mil de votos en segunda ronda, en realidad no fueron un voto por el PAC, fueron un voto contra Fabricio Alvarado y lo que Fabricio representa, pero parece que muy pocos lo han querido ver así. Si la Asamblea Legislativa es la representación del pueblo, únicamente el 17% de la población está representada por el PAC. Ese panorama nos dice que el 83% de la población está en contra, y así se demuestra día a día en redes sociales y en conversaciones privadas.

Así las cosas, lo que el país necesita es que, al menos por una única vez, ese 83% se una para sacar a este país adelante. Para eso, se deben dejar de lado intereses personales, ideologías partidarias y los favores que se le deben a cada grupo de presión (porque aunque los políticos digan que no existen, es muy difícil creerlo).

Para el 2022 no necesitamos 16 o 17 candidatos presidenciales en una papeleta, porque eso solo facilita el status quo. No necesitamos un PLN, un PUSC, un NR, un PIN, un Frente Amplio, ni ningún otro partido político, que al sumarlos suman un 83% de la elección popular, pero al estar ese porcentaje fraccionado, facilitan lo que estamos viviendo. No, lo que necesitamos es un líder que pueda unir todas esas ideas y a todos esos dirigentes políticos, y sacar lo mejor de cada partido para formar una visión país que saque a Costa Rica del precipicio en el que los mismos políticos y grupos de presión lo han metido.

Se necesita un líder que le haga a entender a los empleados privados que los empleados públicos no son los enemigos, que en el sector público también hay funcionarios muy buenos que quieren hacer un cambio por el país, pero que el sistema no los deja.

Un líder que le haga entender a los empleados públicos que las empresas privadas no todas son evasoras y que no todos están abusando de los consumidores. Qué además, le haga entender a los sindicatos y empleados públicos que a pesar de lo que digan las convenciones colectivas, si no se recorta el gasto y no se mete tijera, aunque no vengan despidos, va a venir algo mucho peor: no va a haber plata para pagar los salarios ni los beneficios, a los que por una u otra razón tienen derecho.

Se necesita un líder que no tenga compromisos políticos para devolverle favores a nadie una vez que esté en Zapote y que tenga la valentía suficiente para tomar las decisiones que deba tomar, aunque eso le cueste su popularidad. Un líder que entienda que llega a Zapote no ha hacerse rico (porque de hecho puede ganar más dinero fuera de Zapote) sino que llega a ese puesto a servir a un pueblo que está desesperado por una luz y una salida.

Costa Rica necesita un líder que tenga la humildad suficiente para saber que él o ella no lo tiene todo, no lo sabe todo y no lo va a poder solucionar todo. Pero que tenga la habilidad de primero escuchar y después hablar. Que pueda sentar en una mesa a un José María Villalta, a un Otto Guevara, a un Gerardo Corrales, a un Rodrigo Chaves, a un Mario Redondo, a un Eli Feinzaig, a un Carlos Ricardo Benavides, a un Juan Carlos Hidalgo, a una Laura Chinchilla, a una Sandra Piszk, solo por mencionar a alguno, porque hay muchos más y que les diga “Señores y señoras, esto no se trata de mí, esto no se trata de mi partido, esto se trata de Costa Rica, de todos nosotros.”

Un líder que tome esas ideas y les diga a los partidos, “préstenme sus mejores piezas y vamos a conformar un verdadero gobierno nacional. Recuperemos el país, saquemos a Costa Rica adelante, pensemos ahora en el pueblo que los ha puesto a ustedes en el lugar donde están hoy.”

¿Difícil? Sí. ¿Imposible? No. Con el liderazgo correcto, la humildad y la voluntad correctas, se puede lograr. Todos esos nombres que menciono y cualquier otro que se pueda sumar a esa lista son en su mayoría ideológicamente opuestos, pero tienen algo en común, todos son ticos, aman este país y viven en este país y si el país quiebra, ellos también se van a ver afectados, y aunque muchos de ellos tengan la opción de migrar a otro lado, ningún otro lado va a ser SU PAÍS, ningún otro lado va a ser SU COSTA RICA.

Costa Rica necesita un líder humilde, lleno de compasión por el pueblo y con un corazón para servir al pueblo, quién tenga esas tres características puede lograr lo que pocos han logrado en este país, por el bien de la población.

Y por último un llamado a los líderes políticos de los diferentes partidos, hablen entre ustedes, dejen su orgullo partidario de lado, busquen un líder que los pueda liderar y guiar a todos y llevar a la acción las mejores ideas de todos. Los demás partidos no son enemigos, simplemente tienen ideas diferentes. Hablen, únanse y busquen un verdadero consenso; Costa Rica de verdad lo necesita.

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