Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

Reflexiones sobre el recorte al sector cultura

Artículo de opinión

Este artículo representa la opinión de su autor y no necesariamente la posición editorial de SOMA CR.

Con respecto al recorte aprobado ayer por 4 mil millones aproximadamente en el Ministerio de Cultura quisiera hacer las siguientes observaciones dejando claro de antemano que me niego a caer en la eterna polarización reinante, donde sólo se puede estar de un lado o el contrario, es decir, que sólo se puede estar a favor o en contra de la cultura. Ese burdo maniqueísmo lo dejo para los que quieran seguir en la ficción de que este mundo es un mundo de buenos y malos, cultos o incultos. Si esa es la vía, no, muchas gracias, yo voy por otra. Y paso a dejar algunas observaciones para la reflexión:

  1. La cultura es una realidad autónoma hecha de ideas y valores, éticos y estéticos, de obras de arte que interactúan con el resto de la vida social y que pueden ser fuente de fenómenos sociales, económicos, políticos e incluso religiosos. Tienen muchas formas de manifestarse: desde la cultura más elitista asociada a las tradicionales «bellas artes», hasta la más populares y anónimas o grupales que se despliegan en la cultura popular. Además responden a cánones que las mismas comunidades establecen en un momento y lugar determinados.
  2. A lo largo de la historia las comunidades, unas más que otras, han considerado valioso desarrollarla, fomentarla, o simplemente vivirla. Y los estados modernos, sin importar el signo ideológico de quien los gobierne, han decidido hacer política pública a su alrededor. No toda la cultura surge del estado ni es oficial, eso solo sucede en regímenes totalitarios y termina siendo un apéndice de quien ejerce el poder y su proyecto político, pero muchos países, incluIdo el nuestro, apostaron por centralizar la oficial en un ente estatal que se llama Ministerio de Cultura y que se supone dicta la política pública de cultura del estado, quedemos claro en eso, y como vimos no toda la cultura, nace y muere en el estado, aunque a muchos les cueste entender ese punto tan importante.
  3. El Ministerio de Cultura, casi desde que existe, está en crisis; basta leer la prensa de cualquier época para darse cuenta que el gremio de los «artistas» y operadores culturales siempre han considerado insuficiente el dinero que se le destina y las críticas a su labor han sido siempre casi las mismas: que si es muy «vallecentralista», que si le destina más o menos a artes de élite y poco a la cultura popular o comunitaria, que si se decanta por un área o sector, que si favorece a las argollas de los cercanos al poder, que si llega a muchos o a unos pocos,etc, etc.
  4. No toda la cultura se puede ver desde una óptica del mercado, ni se puede medir con los valores que se miden otros quehaceres humanos. Pero también es cierto que algunas de sus manifestaciones contribuyen al crecimiento económico, y pueden ser más o menos eficientes financieramente hablando. Pero tan falso es decir que la cultura es es algo superfluo e inútil, como decir que la cultura debe de financiarse sin preguntar por el destino y eficiencia de esos recursos sólo porque es «cultura» y ya. 
  5. La batalla de ayer por el recorte de esos 4 mil millones de colones al sector cultura se planteó desde una óptica meramente política: desde el lado de la bancada oficialista del PAC como una forma de reivindicarse frente a una clientela política que lo ha apoyado casi al unísono y sin rechistar desde el 2014 hasta la fecha; y con la que se encontraba en deuda por la desastrosa gestión cultural de los gobiernos PAC (sólo recordemos el FIA 2015 y la mediocre gestión de Sylvie Durán). Desde el Frente Amplio por razones parecidas, pues la izquierda ha querido apropiarse de ese sector como si sólo se pudiera defender la cultura si se es de izquierdas. Y del otro lado, de los que votaron a favor de los recortes cada uno por razones distintas pero parecidas: el PLN, a quien el PAC le robó el amor del sector cultura, como un novio despechado que ataca al novio de quien antes lo amó; decidió tomar la posición del austero (que por cierto no le va) porque necesitaba desmarcarse de ese lugar simbólico de alfombra del gobierno. Y el PUSC y los demás porque creían que atacando a la cultura atacaban al PAC y bueno, en parte lo hacían porque la misma comunidad cultural no ha tenido empacho en que la vean como partidarias del PAC en todo momento, sin la más mínima neutralidad, sino recuerden los anuncios, manifiestos y canciones que le hicieron al partido de gobierno en las campañas de 2014 y 2018.
  6. El resultado fue el que fue: unos defendiendo un gasto sin preguntarse si era necesario, eficiente y había tomado en cuenta la crítica situación de las finanzas públicas; y otro bando aplicando el recorte con motosierra en vez de hacerlo con pinzas quirúrgicas que pudiera haber logrado un recorte más inteligente preciso y pensado que no los convirtiera ipso facto en los malos de la película en la narrativa oficialista que ahora los presenta como incultos y bárbaros. 
  7. Desde mi punto de vista no es agarrando al campo cultural como campo de batalla que se pueden lograr ahorros significativos en las finanzas públicas, y ojo que no diga que no se deba de recortar ahí, creo que se debe de recortar en todo lado. Pero era un campo fácil para unos y otros para ganar adhesiones inmediatas: por el lado de gobierno y el FA porque es su clientela natural, y por el de los contrarios porque ellos mismos se han alejado de ese sector y no pierden adeptos si lo atacan, sino más bien los ganan entre quienes creen tontamente que la cultura es de «izquierdas». A ver si la derecha entiende por qué siempre pierde las batallas culturales.
  8. Me parece sumamente hipócrita quienes quieren ver esto como una batalla de cultos e incultos, porque se rasgan las vestiduras por un recorte de 4 mil millones cuando sólo en los últimos días hemos visto como el mismo gobierno, que hoy se lleva la mano a la frente y llora de manera lastimera por el recorte a la «CULTURA» (así en mayúscula) acaba de dejar ir a la basura 28 mil millones de colones (7 veces lo que se recortó en cultura) en manos de unos empleados públicos a los que se les pagó de más en el MEP y que por esa convención es hoy plata perdida. ¿Ya le reclamaron al gobierno que supuestamente los defiende, por no haber peleado por ese dinero que fácilmente hubiera podido cubrir ese faltante? y no una sino 7 veces.
  9. Sin defender a la oposición, que a mi manera de ver las cosas se puso para que les dieran, sí he de decir que el gobierno fue quien se negó a presentar unos presupuestos más balanceados para no llegar a esa situación de recorte con motosierra. Si usted lo que quiere es crear una batalla de buenos y malos, y la campaña del miedo que lanzaron diciéndonos que cualquier recorte paraliza el país es el mejor ejemplo, pues deje que todo llegue al límite de tiempo, no colabore en llegar a acuerdos y atarse lo que pueda las cosas para dejar a la oposición como la mala de la película. La oposición debió de haber visto venir esa estrategia, es la especialidad de la casa, no la vio y hoy los promotores mediáticos del gobierno se dedicaran a ponerlos como lo peor del planeta.
  10. Además del grave problema económico , sanitario y social en que nos encontramos, estamos en un problema muy simple de contabilidad que lo debería de entender cualquier persona de sexto grado: no nos ingresa lo suficiente para cubrir lo que gastamos. Eso indica que debe de haber recortes en todo lado, priorizando en aquellos en que tienen un mayor impacto en las finanzas públicas, pero que afecten lo menos en salud, educación, empleo e inversión inteligente de infraestructura pública. de ahí para afuera hay que aplicar tijera, sí pero de forma inteligente, pero no podemos ya tener el mismo modelo de estado que teníamos antes. Es simplemente imposible, y ojalá que hubieran hecho, o dicho algo, cuando la plata sobraba y el «tata» estado gastaba pasando la tarjeta de crédito como si no hubiese mañana. Muchos lo advertimos y nos tildaron de aguafiestas y aves de mal agüero. Hoy no lloren por la leche derramada.
  11. Decenas de economistas han señalado los verdaderos disparadores del gasto que deben de ser controlados de inmediato. Lo que pasa es que las clientelas que viven de esos disparadores son mucho más poderosas y con mayor músculo que el sector cultura y, ni el gobierno, ni la oposición, se atreven a tocarlas, por eso ayer unos se ensañaron con ese sector y los otros los usaron de forma oportunista. Aquí no hay ni buenos, ni malos, acá todos sacaron su tajada. A ver si le quedan ganas al sector cultura de seguirse casando con partidos y no de convertirse en un sector social más que dialoga con todos para lucha por sus intereses en vez de servir de comparsas de unos y convertirse en enemigos de otros.

Suscríbase a nuestro Newsletter: