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El país necesita una cirugía, no una curita

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Artículo de opinión

Este artículo representa la opinión de su autor y no necesariamente la posición editorial de SOMA CR.

En contraposición al político valiente está el pusilánime, el incapaz de tomar decisiones graves. Por carácter, por oportunismo, por cualquier otra razón, pero no tienen el coraje preciso para enfrentarse de forma decidida a grandes conflictos, que, por ello, los desbordan.

Basta leer el último Informe del Estado de la Nación, para darse cuenta de que no es con curitas que se para la hemorragia que tiene nuestro Estado y sociedad actuales. No es dándonos palmaditas en la espalda y sintiéndonos encantados de pírricos logros dialécticos que sólo alargan la agonía, que vamos a sacar a este país adelante. 

Yo, como político que aspiro a ofrecer una oferta electoral sería y valiente que se atreva a plantear las grandes reformas estructurales que creo se necesitan para sacar a este país del atolladero en qué está, dejé hace rato de esperar nada de este gobierno y de esta asamblea legislativa. No veo en ninguno el aliento, el carácter, o siquiera el deseo de enfrentar los inmensos retos que tenemos por delante. Es por eso que estoy concentrado en construir y fortalecer la oferta en la que creo y he puesto todo mi empeño, para que cuando haya elecciones nadie pueda decir que no tuvo opciones serías y valientes con soluciones, no mágicas, pero sí realistas, basadas en evidencia y sobre todo producto del estudio y la reflexión. Ya si nos escogen, o logramos convencer al electorado, eso es harina de otro costal, pero al menos hay que sentirse orgullosos de haber dado lo mejor.

Este diálogo nacional, aunque bien intencionado, no produjo sino lo que era previsible: un tanquecito de oxígeno mínimo que ayudará al gobierno a medio patear la pelota durante su último y agónico año de gobierno, pero que no resolverá gran cosa al país en su conjunto y menos nos pondrá sobre la senda de la recuperación económica. todo queda para el que venga y es por eso que quienes aspiramos a estar en los lugares donde se toman las decisiones, debemos de concentrarnos en esa herencia envenenada que nos dejan, y no en el ahora imposible de un gobierno inane y pusilánime.

Ante la dimensión del mal que nos aqueja lo que se requiere es una intervención quirúrgica inmediata, no una junta de médicos que por 4 semanas debatan lo que llevan debatiendo por décadas.  Ya lo dijo el exministro de Hacienda Rodrigo Chaves, es mentira que de ese diálogo haya surgido un ajuste del 3,16%, eso es pura alquimia contable y quién quiera ver los números vaya a su muro y lo comprueba. 

La fiesta del gasto seguirá, porque el objetivo inmediato del gobierno es salvar uno que otro trasto propio ante el huracán que se avecina. Otros estamos claros que si tomamos medidas dolorosas, impopulares pero honestas y valientes, todos sufriremos y quedaremos en harapos, pero al menos tendremos los cimientos y el material suficiente para resurgir del estropicio y la debacle cuando pase la tormenta.  

Por supuesto que el oficialismo militante, y el aplaudidor desde la sombra, nos tildarán de aves agoreras a quienes estamos convencidos de que se puede, y sobre todo debe, de hacerse más que lo que se está haciendo, pero uno no está acá solo para sobarles la leva, ni decir cuan encantados estamos de conocernos a nosotros mismos. Para crecer en serio hay que mover el piso, guste o no los campeones del buenísimo y el wishful thinking.

No es con curitas miniatura que se para una hemorragia.

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