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Consolidaciones fiscales: impuestos y recortes

Carlos Alvarado, Presidente de la República, Conferencia de Prensa sobre acciones y atención contra el CODVID19, Costa Rica, Casa Presidencial. 27 Abril 2020. Foto: Roberto Carlos Sánchez @rosanchezphoto

Artículo de opinión

Este artículo representa la opinión de su autor y no necesariamente la posición editorial de SOMA CR.

Con la situación fiscal costarricense de hoy en día, es normal escuchar términos como: déficit fiscal, default, FMI y deuda pública. Actualmente, el país planea comenzar un proceso de consolidación fiscal y precisamente en este artículo se va a repasar lo que se sabe y lo que no, acerca de este tipo de procesos y se analizará brevemente la situación costarricense.

Uno de los autores que más trabajó este tema de consolidaciones fiscales fue Alberto Alesina (1957-2020). En un artículo publicado en 2019 en conjunto con Carlo Favero y Francesco GIavazzi, estos economistas comparan los efectos de consolidaciones fiscales basadas en recorte de gasto y basadas en aumento de impuestos. Los autores encuentran que, primeramente, la diferencia principal entre un enfoque y otro es que, al hacer el ajuste por el lado del gasto, la reacción de la inversión privada es más favorable que si este se hace por el lado de los ingresos.

Si se utilizase un modelo estático (sin expectativas y de un único periodo), sería muy sencillo llegar a la misma conclusión a la que llegan los economistas Keynesianos: “Si se hacen recortes al gasto público, el efecto sobre la producción será mayor que si se diera un aumento de impuestos”. Sin embargo, a la hora de hacer análisis económico, es importante tener en cuenta las expectativas de los agentes económicos. Tomando en cuenta las expectativas, Alesina et al encuentran que: i) al hacer ajustes por el lado del gasto, los hogares percibirán que en el futuro les cobrarán menos impuestos (porque las necesidades de financiamiento del gobierno caen) y ii) las políticas de consolidación fiscal tienden a darse en escenarios de precrisis por lo que cuando se da el ajuste, este elimina gran parte de la incertidumbre asociada a la situación fiscal.

Una de las conclusiones principales de Alesina et al, es que “reducciones del déficit implementadas por medio de recortes al gasto, fueron mucho menos costosas que las reducciones basadas en aumento de impuestos” y que, “las reducciones del déficit fiscal basadas en recorte de gasto pueden incluso llevar a una expansión de la producción” (Alesina et al, 2019). Lo anterior, es una de las observaciones más importantes que hacen estos autores, y es que ha habido ciertos casos en los cuales, una caída del nivel de déficit fiscal aumenta la confianza de los agentes económicos de tal manera que lleva a una expansión de la producción. Sin embargo, como ya se verá, este no siempre es el caso.

En una publicación hecha por el FMI llamada: “Will it hurt? Macroeconomic Effects of fiscal consolidation” se analiza con detalle lo encontrado por Alesina. De primera entrada, los autores advierten que una consolidación fiscal tiene efectos negativos sobre el ingreso, la producción y el desempleo. Sin embargo, al igual que Alesina, llegan a la conclusión de que una consolidación fiscal es mucho más costosa si depende esencialmente del aumento de impuestos.

Los autores de esta publicación advierten que cuando se dan consolidaciones fiscales que dependen mayoritariamente del aumento de impuestos, por cada 1 porciento de consolidación fiscal, el PIB caerá -1.3 porciento después de dos años. Similarmente, para programas que

dependen del recorte de gasto, por cada 1 porciento de ajuste, la caída del PIB será cercano a – 0.3% después de dos años. Es decir, es mucho más costoso en términos de PIB hacer el ajuste del lado de los impuestos y en una economía en recesión los encargados de política económica no se pueden dar el lujo de perder 1 porciento del PIB por pura terquedad ideológica.

Hay un dato sumamente importante que resaltan estos autores, y es el rol que juega el riesgo soberano (es decir, la probabilidad que perciben las calificadoras de que un determinado país caiga en impago). Los autores señalan que, caídas en el nivel de déficit fiscal asociadas con un mayor riesgo soberano, tienen menores efectos sobre el nivel de producción. Actualmente Costa Rica tiene una calificación de B2 con perspectiva negativa poniéndonos al lado de países como: Turquía, Camboya, Papúa Nueva Guinea y Nigeria. Esto quiere decir que nuestro riesgo soberano es sumamente alto, por lo cual, es imperativo realizar el ajuste lo antes posible. Siguiendo lo expuesto por el FMI, dado que tenemos un riesgo soberano alto, el efecto que tendría el ajuste fiscal sobre la producción no sería tan elevado.

Ahora, cabe preguntarse: ¿qué se sabe sobre la consolidación fiscal que planea hacer el gobierno de Costa Rica? Primeramente, algo “positivo” que se puede resaltar es que la mayor parte del ajuste se está haciendo de lado del gasto. Pero, (y por eso las comillas en la oración anterior) la mayor parte del gasto que se ha recortado hasta el momento ha sido en inversión de capital. Seguidamente, el Proyecto de Empleo Público, es una buena medida a mediano y largo plazo para corregir el problema estructural de las remuneraciones del sector público. Ha habido ciertos intentos del gobierno de crear o aumentar nuevos impuestos. Algunos ya fracasaron como el impuesto a las transferencias bancarias y otros que siguen en el tapete como el aumento al impuesto de las casas de lujo y el proyecto de Renta Global. Es lógico que, ante las demandas de nefastos grupos de presión del sector público, para el gobierno sea mucho más fácil aumentar impuestos a los ciudadanos que recortar más gasto o eliminar instituciones que ya cumplieron su vida útil.

Por último, en el ajuste, queda una gran parte del problema estructural por fuera del plan del gobierno. Instituciones obsoletas, como RACSA, CNP, JAPDEVA, FANAL o duplicadas como el BANHVI siguen siendo parte del entramado gubernamental y no se está discutiendo su existencia. Lo anterior es lamentable, ya que el tamaño del ajuste inicial podría haber sido mayor. Y, al tener un ajuste más elevado, esto podría haber incidido con mayor fuerza sobre las expectativas de los agentes económicos. Es de suma importancia que los diputados retomen proyectos como C.E.R.R.A.R (creado por Otto Guevara y Ottón Solís la legislatura pasada) y que se cuestionen la necesidad de mantener ciertas instituciones que ya cumplieron su vida útil.

En un momento en el cual muchos economistas piden más y mayores impuestos, es mejor apegarse a la evidencia, recortar más el gasto y plantear una reforma del Estado costarricense que nos lleve a una situación fiscal mejor, y que elimine la incertidumbre asociada al futuro de nuestras finanzas públicas. Lamentablemente, dado que las elecciones están a la vuelta de la esquina, no creo que la clase política quiera asumir este riesgo.

Bibliografía

Alesina, A., Giavazzi, F., & Favero, C. (2019). Effects of Austerity: Expenditure and Tax-Based Approaches. Journal of Economic Perspectives, 33(2), spring 2019, 141-162. doi: https://doi.org/10.1257/jep.33.2.141

Leigh, D., Devries, P., Freedman, C., Guajardo, J., Laxton, D., & Pescatori, A. (2010). Will it hurt? Macroeconomic Effects of fiscal consolidation. World Economic Outlook. http://dx.doi.org/10.5089/9781589069473.081

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