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El peligro de los sesgos ideológicos

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Artículo de opinión

Este artículo representa la opinión de su autor y no necesariamente la posición editorial de SOMA CR.

En el país en los últimos días hemos vivido una serie de eventos que nos deberían hacer reflexionar sobre el rumbo que estamos tomando. El primer acontecimiento es sobre el dato de un 8,3% de déficit fiscal con el que Costa Rica cierra el 2020, este dato es celebrado por muchos, no obstante, encierra una serie de aristas bastante cuestionables. El déficit aunque fue menor a lo esperado, contempla un recorte de gasto de un 5,7%, lo cual deja en evidencia que recortar gasto influye positivamente en la recuperación económica del país, lo que ocurre es que la manera en que el gasto es recortado no es la más positiva, ya que el recorte fue al gasto de capital, o sea, que dejamos de invertir en gran medida y el gasto corriente que contempla salarios, entre otras cosas, crece un 1,51%. Esto quiere decir que sacrificamos el bienestar de las inversiones por no tocar otros rubros.

Por otro lado, al día de hoy el Semanario Universidad lanza su portada con cuestionamientos al régimen de Zona Franca, un régimen que según los datos de PROCOMER para el 2019 genero un 43% de empleo femenino y un total de 187170 empleos, las compras a la industria nacional fueron de un 43% y sus aportes al INA y a la CCSS fueron de $36 millones y $585 millones respectivamente.

El odio marcado que demuestran algunos al sector productivo y a quienes generan empleo es preocupante, en un momento donde la tasa de desempleo supera el 20% y la iniciativa que proponen de violar la seguridad jurídica del país con impuestos a las Zonas Francas raya la insensatez. Esta medida la proponen para no tocar el gasto del país el cual es insostenible ya que gastamos más de lo que nos ingresa, de hecho ya la OCDE había mostrado el dato de que solo en remuneraciones el país destina un 50% de sus ingresos, cifra cuestionable y que además deja al descubierto que nuestros problemas económicos están mayormente ligados al gasto.  

La reactivación económica viene lenta en un país donde las empresas pagan las cargas sociales más altas de la OCDE, la burocracia es excesiva, la protección de mercados hace que el pobre pague precios fuera de sus presupuestos por productos de consumo básico y las pymes vulnerables y afectadas son olvidadas.

Si realmente contempláramos los estudios que ya tenemos a la mano, sabríamos que parte de que el país siga a flote es gracias a la inversión y el intercambio comercial el cual hay que impulsar, pero seguimos alérgicos a los datos y disociados de la realidad país que enfrentamos. 

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