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¿Por qué hay mercado negro de cigarrillos?

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Artículo de opinión

Este artículo representa la opinión de su autor y no necesariamente la posición editorial de SOMA CR.

Esta semana se decomisó un cargamento de 830 mil cigarrillos. Esto se suma a los más de 25 millones de cigarrillos decomisados el año pasado.

Explica el literato Albert J. Nock:

«Cuando el Estado interviene para fijar salarios o precios, o para prescribir las condiciones de competencia, virtualmente le dice al emprendedor que no está ejerciendo el poder social de la manera correcta, y por tanto, propone confiscar su poder y ejercerlo según el propio juicio del Estado sobre lo que es mejor.» (Fuente: Our Enemy: The State, Albert J. Nock, 1935)

Y esto fue lo que sucedió exactamente con la Ley No. 9028. El Estado intervino sin un derecho legítimo (aunque exista la ley), para reducir el consumo de cigarrillos.

Al imponer mediante la ley un tributo a cada cigarrillo el Estado fijó un precio más alto del establecido por el mercado.

En esencia, el Estado le dijo a los productores y consumidores: «ustedes no ejercen su voluntad de manera correcta, y por tanto, voy a confiscar su poder y ejercerlo según mi propio juicio».

Lo que se logró – que es evidente al cabo de los años -, fue crear un enorme «mercado negro», donde los productores y consumidores logran recuperar el poder que les fue expropiado por el Estado.

Explica Albert J. Nock:

«Lamentablemente, no se comprende demasiado bien que, así como el Estado no tiene recursos propios, tampoco tiene poder propio. Todo el poder que tiene es lo que la sociedad le da, más lo que confisca de vez en cuando con un pretexto u otro; no hay otra fuente de la cual el poder estatal pueda extraerse.»(Ibíd.)

El gobernante nunca puede eliminar por completo las fuerzas del mercado, como lo demuestre el «mercado negro» de cigarrillos.

Que debería llamarse más apropiadamente un «mercado libre», porque ahí las personas pactan libremente un precio y una cantidad, sin padecer la coerción estatal.

Las intervenciones del Estado – más allá del perjuicio económico ocasionado a los consumidores y productores – , tienen un efecto todavía más nocivo.

Explica Nock:

«Nunca hay, ni puede haber, ningún fortalecimiento del Poder estatal sin un correspondiente y aproximadamente equivalente agotamiento del poder social.» (Ibíd.)

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