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Después de un traspié electoral

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Artículo de opinión

Este artículo representa la opinión de su autor y no necesariamente la posición editorial de SOMA CR.

Todo partido político, en especial el que ha sufrido un traspié electoral, debería tener dos ejes centrales. Primero, la formación de su público, ya que para persuadir es necesario primero lograr la conversión.

Pero las ideas y creencias solo pueden cambiarse de manera voluntaria mediante la argumentación y el convencimiento.

Sin embargo, ese cambio difícilmente se logra con eslóganes publicitarios o memes en redes sociales. Aunque estos recursos puedan ser verdaderas obras de arte se requiere de algo más.

Porque más temprano que tarde el público descubriría que aparte del estribillo publicitario, o de la fotografía graciosa, no se tiene nada más que decir.

El otro eje es el activismo político. De nada serviría que un partido asuma únicamente el compromiso de educar, porque la mera elaboración teórica nunca es suficiente para alcanzar el poder.

Entonces, la teoría muere sin un movimiento político que la promueva. Pero un activismo político sin una doctrina que lo simiente terminará siempre en un esfuerzo estéril y pasajero.

Cuando un partido político solo existe en función del activismo electoral vive en un eterno cortoplacismo, porque su horizonte no llega más lejos que el de la siguiente elección.

Por el contrario, cuando se entiende que su misión es también instruir, el horizonte se amplía y la cosecha podrá ser abundante cuando los frutos maduren.

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