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El nefasto legado de Carlos Alvarado

President-Carlos-Alvarado

Artículo de opinión

Este artículo representa la opinión de su autor y no necesariamente la posición editorial de SOMA CR.

No veo ningún logro de la Administración Alvarado Quesada. Como explico con detalle en el artículo, todos los indicadores económicos, sociales y políticos están peor ahora que cuando inició labores en el 2018: desempleo, pobreza, inflación, acercamiento al socialismo del siglo XXI, etc.

Durante su gestión, Carlos Alvarado Quesada (CAQ) se dedicó a perseguir a toda iniciativa privada sin importar que fueran grandes o pequeños emprendedores, en particular a los trabajadores de Airbnb, de Uber, Didi, vendedores de lotería, importadores de ropa americana, etc. Carlos Alvarado se obsesionó por aumentar impuestos a todo lo que se le ocurriera. Su postura fue clara en defensa a ultranza de los privilegios en el sector no productivo (público). No movió ni un dedo para acabar con los pluses salariales, sino que, por el contrario, dio la bienvenida a más convenciones colectivas.

CAQ se deleitaba destruyendo negocios con las restricciones sanitarias. Tuvo la oportunidad de incrementar la oferta hospitalaria para enfrentar la pandemia, pero en vez optó por imponer restricciones sanitarias draconianas con el fin de destruir adrede todo tipo de negocio. Tales restricciones violaron descaradamente la constitución política. Esto tampoco le importó.

A pesar de que contó con un incremento tremendo de nuevos y más impuestos con la aprobación del Plan Fiscal, no logró generar un equilibrio en las finanzas públicas debido a un manejo irresponsable del gasto público que creció en 23,7% durante su administración. CAQ tuvo mano dura contra los conductores de Uber pero no se molestó en exigir el cumplimiento de la regla fiscal. Según una auditoría realizada por la Contraloría General de la República, el Gobierno y 21 entidades del sector público no financiero no cumplieron con la regla fiscal en el 2021.

A pesar del incremento del gasto público, 883 centros educativos tienen orden sanitaria para cerrarlos debido a las condiciones insalubres de sus instalaciones. A pesar de que el gasto público aumento en un 23,7% durante esta administración, no se construyó ni amplió un solo hospital a pesar de haber sufrido la pandemia. El sistema de salud ya estaba colapsado antes de la pandemia pues las listas de espera eran de 329 días en promedio. A finales del 2021 el promedio de espera subió a 555 días.

¿Quién se embolsó el crecimiento del gasto público porque definitivamente no se fue ni en educación, ni en salud ni en vivienda? CAQ pudo haber redistribuido el gasto público para reducir privilegios y reorientarlos a educación, salud, vivienda o infraestructura, pero no lo hizo.

Mientras el Consejo Nacional de la Producción (CNP) le cobra más caro la comida a los centros educativos que se destina a los comedores escolares, CAQ salía en defensa del CNP. Mientras el costarricense sufre por los abusos de Recope con los precios de los combustibles, CAQ, saca pecho a defender el monopolio de Recope y el impuesto a los combustibles. ¡Más desalmado no se puede ser!

A nivel político, CAQ coqueteó con la sangrienta dictadura en Cuba. En el año 2019 el MEP firma un convenio con Cuba. En noviembre condecora al embajador cubano al concluir su misión en Costa Rica. En enero del 2021, el ministerio de Relaciones Exteriores felicita a la dictadura cubana por el 62 aniversario de la dictadura. En febrero del 2021, se firma un convenio con Cuba para la “colaboración” televisiva.

CAQ se encargó de introducir el socialismo del siglo XXI en Costa Rica. Prueba de ello es que Costa Rica cayó 23 posiciones en el Índice de Libertad Económica que publica la Heritage Foundation. Las últimas posiciones la ocupan las dictaduras socialistas como Corea del Norte, Cuba, o Venezuela.

En fin, la lista puede continuar hasta completar un libro de varios volúmenes del desastre de la administración Alvarado Quesada. Sin embargo, creo que he logrado mi punto en explicar el por qué Carlos Alvarado fue el presidente peor calificado en América Latina, después del dictador Nicolás Maduro.

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