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La libertad continúa en espera

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Artículo de opinión

Este artículo representa la opinión de su autor y no necesariamente la posición editorial de SOMA CR.

Después de haber visto ya algunos currículums de los nuevos inquilinos de la asamblea legislativa, este servidor al igual que no pocos auténticos liberales, sentiremos una gran decepción al ver que la gran mayoría, por no decir que todos los diputados apuestan a políticas conservadoras, aunque algunos vendan una idea distinta de lo que en realidad representan.

Las dos bancadas más grandes de la asamblea legislativa abogan por más impuestos, además del mantenimiento de monopolios y, aunque no lo vayan a externar de manera explícita, sus hechos los anteceden.

Por un lado, es de mucho agrado para mí y debería de serlo también o para la gran mayoría liberales en el país el ver que hasta los diputados ubicados más a la izquierda en el espectro político son, comparativamente con respecto a las últimas 2 asambleas legislativas, más tendientes a tomar posiciones de mayor libertad económica y es que, ciertamente el sentido común y la urgencia que atravesamos como país no permite que sea de otra forma.

Es en este momento, cuando los liberales tenemos qué decir esa trillada frase: «te lo dije» o «se los dijimos» Fue hace más de 20 años cuando dijimos que era necesario recurrir a la venta de activos del estado, que era necesario apostar a políticas públicas tendientes a reducir el tamaño del aparato estatal para hacerlo más ágil, eficiente y moderno. Fue hace más de 20 años cuando contra viento, marea, burlas y hasta satanización, sugerimos la dolarización como una alternativa, se promovió el libre transporte de personas y se visibilizó que no podíamos seguir por el mismo camino del oscurantismo, manteniendo monopolios públicos y privados imposibles de sostener.

En aquel momento, tan solo el hecho de sugerir algunas acciones en esa vía, iban a provocar que fuéramos tachados de vendepatrias, anarcocapitalistas, insensibles, elitistas, pero sobre todo de Neoliberales, el término o el calificativo más peyorativo qué se puede utilizar para definir políticamente a un individuo en Costa Rica que como país siempre se deja seducir muy fácilmente por la izquierda y los discursos colectivistas… esos que tan sutil y sistemáticamente nos han incorporado en la esencia de nuestro ser a través del sistema educativo, principalmente, pero también se han pasado de generación en generación en nuestros hogares.

Aun cuando me produce alegría ver la forma en que la progresía y hasta la extrema izquierda han adoptado posiciones de mayor libertad y más favorables para el libre comercio, no deja de generar cierta desazón el ver que hubo que esperar tanto tiempo para empezar a caminar en esa dirección y quizás ahora ya es muy tarde y no queda otra opción.

En esto no hay que andarse con falsedades y deben decirse las cosas como son: La historia (de nuevo) nos dio la razón a los liberales, aunque saberlo, no sirve para nada.

Pero, lo mínimo que podemos hacer en este momento coyuntural es agradecerles a los valientes de años anteriores que fueron abriendo ese camino para que hoy en día puedan los »padres de la patria» y los inquilinos de Zapote hablar libremente de modelos que rompan el estatus quo imperante, que pueda hablarse de ruptura de monopolios, de modernización del estado o de un simple de cierre de una institución sin temor ser tachado, anulado o tratado como enemigo público.

Nunca me cansaré de agradecer a los fundadores del cuasi extinto Movimiento Libertario quienes tomaron la estafeta de la Libertad en este país en un momento donde la libertad no tenía una representación y ningún poder de la república. Aunque, claramente no se puede dejar de mencionar que en los partidos tradicionales, también hubo manifestaciones valiosas en pro de la Libertad tanto en el ala derecha del PUSC como del PLN.

Hoy ese bloque liberal está completamente separado, por supuesto debido a intereses particulares que ha llevado a estas agrupaciones a dividirse en tres partidos clara y abiertamente liberales que son: Unidos Podemos (UP), Partido Unión Liberal (UL) y Partido Liberal Progresista (PLP).

De los tres, el que tiene mayores posibilidades reales (por su actual representación en el congreso) de concretar proyectos en pro de la libertad y eventualmente buscar llegar al poder ejecutivo es el PLP que, aunque considero que es bastante más progresista que liberal, es la única pequeña luz de esperanza para que algunas- pocas y no muy ambiciosas- ideas de la libertad puedan llegar a buen puerto.

Al fin y al cabo, como país, ya nos hemos acostumbrado a conformarnos con »lo menos malo».

Otra de las pocas señales positivas que nos da este proceso de reajustes, que permite vislumbrar un buen impulso de ideas frescas y modernas a nivel del poder ejecutivo es la llegada de Natalia Díaz al Ministerio de la Presidencia.

Solo el tiempo dirá lo que estos actores políticos liberales puedan lograr en este periodo 2022 – 2026 pero sin temor a equivocaciones, es definitivo que no tendremos ese auge que hubo en los periodos que abarcaron del 2002 al 2010 en que el movimiento libertario llegó a ocupar 9 escaños en la asamblea legislativa y con un diputado en particular que -llamando las cosas por su nombre y dándole al César lo que es del César debe mencionarse – por su experiencia jurídica y pericia legislativa, hizo una gestión valía por la de 5 diputados que fue el señor Otto Guevara.

Hacia el futuro surgen algunas inquietudes:

 ¿Lograrán las ideas de la libertad tener nuevamente un espacio para crecer como lo tuvieron en tiempos del Movimiento Libertario?

¿Podremos esperar a corto o mediano plazo un resurgimiento de fuerzas liberales en el país sea a través de una nueva agrupación o a través de una alianza de partidos?

¿Podrán los pocos abanderados de la Libertad, al menos permear sus ideas a otras agrupaciones o tendencias políticas?

A juicio de quien escribe estas líneas, la realista y fría respuesta de momento es un NO.

La libertad continúa en espera, tocando pacientemente las puertas de nuestra patria.

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